Hoy, cuando lo complicado predomina y lo simple desvanece,

Hace falta detenerse,

Respirar,

Darnos el tiempo para  reflexionar.

Ver la belleza en los detalles del día a día.

Lo universal en lo pequeño.

Reconocer lo trivial,

en lo que se aprecia complejo.

Bastará volver la mirada a nuestras propias moradas.

Admirar nuestro mundo de fisonomía y psicología,

Esa globalidad nuestra que no requiere de geografía.

Hace falta reír y llorar por lo bello,

Sobrepasar la tristeza,

Y desechar la maldad.

Cantar, relatar, bailar, pintar.

Dar un abrazo al hermano,

cariño  a los  hijos,

mucha pasión al amante,

Y fidelidad sin escatimar.

Bastará con amar y gozar,

Aprender a compartir sin calcular,

Saberse dar sin esperar.

Abnegarse a la ideología,

Que os provee de felicidad virtual,

Desatarnos del capital

Progenitor de deshumanidad.

Bastará, quizás, con alargar el tiempo de ocio,

Contar un cuento tonto,

Reírse de la nada,

Y eternizar una buena carcajada.

Bastará reconocer que nuestro eterno presente

Requiere tan solo de gestos decentes,

Esas cosillas que ahora parecen ausentes.

Es hoy, cuando lo sencillo es un lujo

Y hasta descreemos del  supuesto buen futuro,

Que detalles, minucias, bastarán…

MdC

Febrero 28, 2004

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